martes, 5 de enero de 2010

¡FELIZ SILVESTRE 2010!


Saber que entre el cielo y yo no hay nada.

Pisar, descalzo, la tierra mojada...



Amigos, que este año les traiga felicidad, salud y bienestar, para ustedes, para los suyos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

¡Hay que darle alegría al cuerpo, trogloditas!

Desde luego, que vaya vida la de la gente de las cavernas. Yo hago algo el lunes, lo repito el martes, y luego el miércoles. Llega el jueves y me aburro, a continuación el viernes me desespero, el sábado estoy que me tiro de los pelos, y el domingo ya no puedo más de aburrido que estoy de la rutina cuaternaria. Llega el nuevo lunes y vuelta a empezar. Amigos, debemos cambiar. Buscarnos pasatiempos productivos (no sirve sentarse delante del ordenador para investigar y encontrar cosas interesantes por la red, precisamente de eso es de lo que estoy cansado), alternar en las disco-cuevas de moda para conocer a cavernícolas interesantes, pasar parte de nuestro tiempo averiguando qué se puede tener en común con el resto de la familia o disfrutando de paseos por las laderas. El caso es hacer algo, y que ese algo sea productivo. Venga, vamos, apaga el ordenador y sal ya de casa. Deja de ser un troglodita aburrido. ¡Disfruta de un buen fin de semana!

lunes, 5 de octubre de 2009

A lo que bien está, no hay que darle vueltas




He encontrado en un artículo del mes pasado (30 de septiembre) publicado en Europa Press y que decía lo siguiente: "Adolf Hitler pudo no haberse disparado a sí mismo y quizás ni siquiera murió en su búnker Un fragmento de cráneo supuestamente del Führer y que era conservado desde hace décadas por los rusos ha resultado ser en realidad de una mujer de unos 40 años, de acuerdo con nuevos estudios de ADN".


La verdad, amigos, es que me trae sin cuidado si lo hizo él mismo o mandó a uno de sus secuaces a que le hiciera el trabajo. Para el caso el resultado es el que tenía que ser: un bicho malo que está bien muerto para no andar dándole por el culo a nadie...

lunes, 7 de septiembre de 2009

El cuenta cuentos


Soy un verdadero cuentista, de los que ya no quedan. Vacilo de mis grandes hazañas y me callo las penurias, esas no hay que contarlas. Complazco al auditorio con mis mil y una historias. Seduzco a las féminas con mis hipnotizadoras palabras. Un liante de tomo y lomo, embaucador y hasta embustero si me lo propongo. Un cronista de mi tiempo, un liante del enredo, en definitiva, soy un novelero.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Llegó la hora

Me despierto, empapado en sudor frío, serán las tantas y yo sin poder dormir. Mañana va a ser un gran día, me estrenaré como cazador. Ya soy lo suficientemente mayor como para salir a cazar con el resto que siempre ha tenido la suerte de poder regresar con vida. Quiero y no quiero. Sé que mi labor aportará pieles para el invierno y comida para las próximas semanas, pero ¿y si no vuelvo? Tendré que correr ese riesgo, por el bien de la tribu.

viernes, 19 de junio de 2009

Seguimos sin encontrarla


Al menos, eso es lo que parece. La felicidad debe andar en algún lugar, escondida, asustada o resentida, sin querer ver en lo que hemos conseguido convertir este, nuestro mundo.

sábado, 16 de mayo de 2009

¡Qué cosa más curiosa!

Bicho que corre: ¡Aaaaaah! ¡Es un monstruo horrible que quiere comerme! ¡Qué ojo más feo, madre! // ¡Ahora que conmigo lo tiene claro! ¡Yo soy una ladilla de armas tomar! // ¡Prepárate a morir monstruo infernal!

BOOUMMMM!!!

Chica de vida alegre: Er... ¡Creo que te voy a cobrar tarifa doble, "corasón"! // ¡Nunca había visto a nadie correrse como tú!

El Phthirus pubis, insecto comúnmente conocido como ladilla, va a ser convertido en pieza de museo debido al peligro de extinción por el que en nuestros tiempos atraviesa. Los encargados del Museo de Historia Natural de Rotterdam, en Holanda, están exhibiendo en las vitrinas de una de sus salas varios de estos ejemplares. Sus huevos solían verse en el pelo o cerca de la piel, en forma de pequeños puntos blancos pegados al vello. Eran llamados los piojos del pubis, aunque también se podían encontrar en todo tipo de pelo: cabello, cejas, pestañas y vello axilar. Su transmisión se realizaba por contacto sexual en la mayoría de los casos, aunque también se podía alguien contagiar al usar prendas que habían estado en contacto con algún portador.

Estos pequeños seres (1-3 mm de longitud), de torpes y lentos movimientos, han acompañado al hombre desde hace 3 millones de años y ahora se enfrentan a la desaparición absoluta a causa de la extensión masiva de la depilación del pubis. Para poder realizar la exposición antes mencionada, la organización hizo un llamamiento para recibir ejemplares. El anuncio decía: "Se buscan donantes de ladillas. Se garantiza el anonimato". La respuesta no se hizo esperar; un anciano de 80 años donó algunos de estos bichitos y solicitó que los responsables del museo tenían que mencionar que la ofrenda había vivido con él desde 1949 cuando una enfermera se los pegó en un hospital; de lo contrario no se desharía de los parásitos.